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  1. Sobre cine y literatura

    lunes, 17 de diciembre de 2012

    Por: Fabián Mauricio Martínez G.
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    Si uno le echa un vistazo a las películas galardonadas en los Premios Oscar, encontrará un gran número de adaptaciones de libros. En 1973, El Padrino, dirigida por Francis Ford Coppola y protagonizada por Marlon Brando, obtuvo la estatuilla por mejor película. En 1976, la ganadora fue Alguien Voló sobre el nido del Cuco, dirigida por Milos Forman y protagonizada por Jack Nicholson. En 1992, El silencio de los inocentes, dirigida por Jhonattan Demme y protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins, ganó el codiciado premio. La primera de las películas nombradas está basada en el libro El Padrino de Mario Puzo, la segunda en el libro de Ken Kesey y la tercera -la legendaria historia de Hannibal Lecter- en el libro de Thomas Harris. Tanto la obra literaria como la versión cinematográfica son conocidas en el mundo entero y sirven como ejemplo, para perfilar la intrínseca relación que existe entre cine y literatura.

    Antes de la aparición de la fotografía, de la irrupción de las escenas en movimiento auspiciadas por los hermanos Lumière, los escritores del siglo XIX alcanzaron los máximos niveles de expresión literaria. Al leer a Flaubert, a Stendhal o a Dostoievsky, las descripciones minuciosas y perfectas de un paisaje o de un collar en el cuello de una mujer, abundaban para el placer y encanto de los lectores. En aquel siglo de Charles Dickens y Robert Louis Stevenson, era común que las familias se reunieran a leer en voz alta y en los puertos de las ciudades había que hacer filas interminables, para adquirir las novedades literarias venidas del otro lado del mundo.

    La literatura era la televisión y el cine de la época. La literatura suplía la necesidad de ficción que los seres humanos requieren día a día. Con el cine y la televisión, la literatura perdió popularidad pero no vigencia e importancia. El primer formato que conocen las películas y las telenovelas es escrito. Un guion o un libreto son los puntos de partida de las grandes producciones actuales. Muchas de ellas, como se señaló en el primer párrafo, son adaptaciones de libros.

    Las similitudes y diferencias del lenguaje verbal y audiovisual son numerosas. La palabra ante todo nos remite a una imagen. Decir pájaro o árbol, más allá de los grafemas y fonemas, evoca la imagen de un flamenco, de una jacaranda o de cualquier forma que responda al concepto de pájaro y árbol. Decir trompeta o campana, nos refiere a los sonidos emitidos por estos objetos. Por lo tanto el lenguaje verbal es audiovisual y la relación entre cine y literatura, concreta. Si en literatura el narrador puede ser una voz en primera, segunda o tercera persona; en cine el narrador es la cámara y los planos de la misma (plano detalle, primer plano, plano americano, etc) las voces que narran desde las imágenes.

    El cine y la literatura son dos lenguajes diferentes, pero fecundos y complementarios, que están a la orden de los creadores para hacer obra en doble vía. Cine basado en literatura o literatura cargada de elementos cinematográficos, como es común que suceda con los libros hoy día.
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