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  1. El gran Perrinho

    jueves, 12 de junio de 2014

    Por: Cristian Bernardo García Molina*


    Esta es la historia de un perro futbolista cartagenero que pasó a la historia por ser uno de los mejores del mundo.


    Una tarde muy soleada Luis y su esposa Ana fueron a dar un paseo a la playa con sus hijos José y Laura de 14 y 10 años respectivamente. Todo fue divertido y alegre. De regreso Laura vio que una canasta rodaba por la orilla del mar. Rápidamente la agarró y vio a un perro recién nacido que lloraba sin cesar. Lo llevaron a casa y empezaron a cuidarlo y a alimentarlo. Era un pastor alemán, tenía el pelo brillante, de color café, y los ojos azules. Le pusieron por nombre Perrinho, porque a José le gustaba mucho el juego del futbolista brasileño Ronaldinho.


    Con el tiempo, Perrinho se acostumbró a su nuevo hogar. Era muy juguetón y cariñoso con sus dueños. Un día José salió a jugar fútbol con sus amigos del barrio, sin contar con la presencia de Perrinho que lo persiguió hasta la cancha. Al principio Perrinho simplemente observaba a los jugadores y ladraba cuando se marcaba gol, pero luego se metió al campo de juego justo cuando José cobraba un tiro de esquina. De pronto, Perrinho se paró en forma de escorpión, y empalmó un remate que, con furia y alegría, fue un golazo.


    Todos quedaron con la boca abierta y divulgaron la noticia por todo el barrio. Perrinho se volvió famoso y generó comentarios entre la gente sobre su actuación, tanto así que siguió marcando goles en el circo del barrio, ganándose la admiración de la gente. En sus ratos libres Perrinho era entrenado para jugar fútbol. Le enseñaron jugadas fenomenales.


    Un día el cuerpo técnico, los directivos y accionistas del Real Cartagena llegaron en compañía de camarógrafos y periodistas a la casa de Luis y pidieron los servicios de Perrinho. A cambio de esto la familia recibiría una quincena y viviría en el barrio Bocagrande. Sin pensarlo dos veces, Luis y Ana aceptaron la llegada de Perrinho al Club. José sería su representante.


    Perrinho empezó en las divisiones inferiores, pero su talento y entrega lo llevaron de inmediato a las divisiones mayores donde se destacaba jugando bien y marcando goles en los entrenamientos. Una noche, tras la aprobación de la FIFA, la prensa nacional e internacional estaba a la espera del debut de un perro como futbolista profesional. Perrinho lucía uniformado y llevaba el número 23 en su espalda. Era delantero. Luis, Ana, José y Laura asistieron al estadio y se sorprendieron al ver que estaba lleno por tres razones: era el debut de un perro en la historia del fútbol, era un partido ante Junior y de ese partido saldría el clasificado a los cuadrangulares de la Copa Mustang.


    Empezado el partido ambos equipos jugaban en iguales condiciones, pero Perrinho se destacaba y generaba opciones de gol. El partido seguía empatado a cero y solo en el segundo tiempo, en el minuto 44, se encendió el talento de Gabriel Fernández, quien arrancó desde el ala izquierda del ataque hacia el centro, en línea paralela a la raya de fondo. Se sacó a dos rivales de encima y le acomodó el pase a Perrinho, quien metió un derechazo furibundo que estalló en las redes junioristas. Así marcó su primer gol como futbolista profesional, el que le dio la victoria a su equipo y un lugar en los cuadrangulares semifinales de la Copa. La ovación se hizo sentir. Esa noche Perrinho era el grande. Después de eso siguió marcando goles en el torneo, hasta clasificar a su equipo a la final, habiendo marcado 14 tantos. Mientras tanto, Luis, Ana, José y Laura vivían en familia en el barrio Bocagrande disfrutando de una mejor vida junto a Perrinho.


    Llegó la fecha de la final Real Cartagena vs. Atlético Nacional. Ambos equipos estaban en el terreno de juego en el estadio Nemesio Camacho el Campín de Bogotá. Al principio el partido estuvo igualado a cuatro goles, con anotaciones de A. Ramirez, J. Bahiano, G. Moreno y J. Mariño para Nacional, y G. Fernández, E. Jiménez, E. Chamorro y M. Arroyo para Real Cartagena. Pero sólo en el segundo tiempo, en el minuto 45, José Nájera abrió un pase en diagonal hacia Perrinho, quien hizo una pared con Hernando Patiño, cuya lujosa devolución de taquito la conectó con un zurdazo el delantero Perrinho. ¡Campeón mi Real!, gritaban en todo el estadio, ovacionando la actuación del equipo. Edinson Palomino, Juan Henao y el gran Perrinho dejaron ver todo su entusiasmo y alegría tras la conquista del título.


    Esa noche Perrinho fue consagrado como el mejor jugador de la Copa Mustang y recibió el botín de oro que lo identificaba como goleador del torneo con 15 tantos. Tiempo después fue elegido como mejor jugador de América y ganó el Balón de Oro. Gracias a esto, el Manchester United compró su pase por una temporada. La familia tuvo que mudarse a Londres durante seis años, mientras Perrinho brillaba en los mejores equipos del mundo. En Manchester United marcó 28 goles. Luego Perrinho se coronó campeón de ligas como la Premier League, la Copa Inglesa, la Liga Española, la Copa del Rey, el Calcio Italiano, la copa de Italia, la Champions League, la Copa UEFA, la Recopa Europea, el Mundial de Clubes y Torneos amistosos. Jugó con equipos como Chelsea, Real Madrid, Barcelona, Inter, Milán y Liverpool. También ganó el Balón de Oro en varias ocasiones, lo que lo identificó como el mejor jugador del mundo, superando a estrellas como Cristiano Ronaldo, Kaká, Lionel Messi, Ronaldinho, Robinho, entre otros. En dos ocasiones Perrinho fue al Mundial de Fútbol con la Selección Colombia. Ocuparon el tercer puesto por primera vez en la historia del fútbol. Ese mismo año Perrinho fue campeón de los Juegos Olímpicos con la Selección Colombia. Y después de ganar la Copa América, también con la Selección Colombia, toda la familia estuvo de acuerdo con que Perrinho se retirara de las canchas.


    ¡Y qué mejor manera que oficializar su retiro como campeón del mundo en Liverpool! Llegó la fecha indicada para el encuentro ante River Plate en el estadio Kokuritsu Kasumigaoka Rikujo Kyogijo, de Tokio. Era una noche fría y todos hacían su agosto vendiendo boletas, afiches, pancartas, fotos alusivas al encuentro y a Perrinho. El escenario lucía luminoso y con pantallas gigantes. Al principio, el juego estuvo empatado a un gol de Fernando Torres para Liverpool y Falcao Garcia para el River. De pronto, en el minuto 92 Javier Mascherano le robó el balón a Abreu en el área de penal y se lo pasó a Perrinho quien con una chilena espectacular marcó el gol de la victoria y coronó a su equipo campeón. Ese día Perrinho marcó el mejor gol del mundo y se retiró de las canchas. Luis, Ana, José, Laura y Perrinho vivieron en Cartagena felices por siempre, y muchos creyeron que Perrinho fue la reencarnación de Andrés Escobar, el gran futbolista colombiano.


    *Este cuento es ganador del Tercer Concurso Nacional de Cuento RCN - MEN, en el año 2009, en la categoría 1.
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