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  1. Aire de Tango: bandoneones, cuchillos y Gardel.

    miércoles, 24 de julio de 2013

    Por: Fabián Mauricio Martínez ()

    Carlos Gardel murió en un accidente aéreo el 24 de junio de 1935, en Medellín. Ese mismo día nació Jairo, el protagonista de "Aire de Tango" una de las novelas más representativas de uno de nuestros escritores homenajeado, Manuel Mejía Vallejo. Jairo, a medida que crece, se desenvuelve en un ambiente de tangos y milongas, prostitutas, peleas, puñales y cafés de mala muerte. Obsesionado con las letras y el sonido melancólico del bandoneón, Jairo compara su vida con la de Gardel, recorta noticias de prensa del ídolo argentino, investiga su pasado y se alegra de algunos pasajes delictivos del cantante de tangos. Un puñal de oro fue encontrado cerca del cuerpo de Gardel, la tarde que murió en el aeropuerto Olaya Herrera. Ese detalle, sirve a nuestro novelista, para otorgarle a su personaje un amor apasionado por los cuchillos. Jairo, quien conoce al dedillo la vida de Gardel, sabe que el cantante de tangos sentía una fascinación por los puñales, sabe que los coleccionaba y entendía lo que estos significaban para los compadritos de los arrabales de Buenos Aires, para los gauchos de la pampa argentina y Jairo, por supuesto, se sentía como uno de esos vaqueros sudamericanos, salvo que no estaba en la llanura y a caballo, salvo que se encontraba en los barrios bajos de una Medellín implacable. Allí, en ese barrio Guayaquil de la Medellín de la década de 1940, impera la ley del más fuerte. Jairo se abre paso con lances de cuchillo y puntas de puñal. Es un personaje muy hábil al momento de destajar el cuello de otro o de enterrar sin arrepentimientos el acero en la carne ajena. Sin embargo, Jairo no es un cuchillero cualquiera, Manuel Mejía Vallejo lo dota de un misticismo que lo llena de grandeza y particularidad. Jairo, en su propia mitología personal, bautiza cada uno de sus cuchillos y les da el nombre según el material con el que estén hechas sus cachas. "Y a ponerles cachas de nácar, hueso, naranjo, marfil, le dio por bautizarlos y coserles estuches en guerrilla y ajustárselos, hasta los saludaba:

     - ¿Qué tal, lunes?
     - Te tocó salir, martes.
     - Quietecito, viernes".

    Si bien Jairo es un personaje peligroso, atravesado y cuchillero, no descuida en ningún momento su aspecto personal. Le gusta ir bien peinado, con las manos y la cara impecable y la camisa y el pantalón bien planchados. Jairo, quiere parecerse en todo a Carlos Gardel y por eso, pese a que sus escenarios sean cantinas de baja estofa y sus compañeros habituales, malandrines y prostitutas, Jairo se destaca por su contraste, un contraste hecho con base en la pulcritud personal y la cultura del tango. De este modo, nuestro novelista, nos regala un personaje inolvidable; un cuchillero terrible, pero vanidoso a más no poder, y embebido en las nostalgias tan propias del tango: "¿Dónde está mi barrio, mi cuna maleva/ dónde la guarida, refugio de ayer?" (Puente Alsina.Música y letra de Benjamín Tagle Lara) 

    En este gran libro, Manuel Mejía Vallejo, valiéndose de un narrador en tercera persona, quien cuenta de manera coloquial las aventuras de Jairo, reviste el desenlace de la novela con una ironía trágica magistral. Si bien cada cuchillo tenía un nombre y cada uno de estos nombres estaba destinado a enterrarse en alguna víctima, el único cuchillo que no conocía destino, ni nombre propio era el que Jairo llamaba "El desconocido". Este cuchillo, "El desconocido", es el que usará el mejor amigo de Jairo, Ernesto Arango, para matar a nuestro protagonista, en un episodio apasionante. 

    "Aire de Tango", novela con la que Manuel Mejía Vallejo ganó el Premio Vivencias en 1973, es la segunda obra que recomendamos de nuestro homenajeado. Te invitamos a que la leas y te sumerjas en el espacio mítico de los cuchilleros de los años 40 del siglo pasado, escuches al bandoneón y sus tintes melancólicos y te sumerjas en la poesía cantada del gran Carlos Gardel.
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