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  1. 1) "La luna y, a su lado, dos nubecillas blancas y esponjosas, inmóviles como si estuvieran pegadas, pendían en  lo alto sobre la mismísima estación, como esperando algo. (...) Las dos nubes se habían apartado de la luna y permanecían a cierta distancia, como si estuvieran cuchicheando y tratando de algo que ella no debería saber" así describe Chéjov, en uno de sus cientos de cuentos, un paisaje nocturno, mientras uno de sus personajes camina por la helada estepa rusa.

    2) "Todo era claro en el aire ligero, desde los planetas hasta los mecheros de gas. Allá en los alto y en la ciudad brillaban tantas luces que las tinieblas parecían resplandecer por ello. Las noches luminosas son más alegres que los días de mucho sol".  Maupassant nos regala este fragmento de uno de sus cientos de cuentos, mientras su personaje camina por París con alegrías nocturnas enredadas en la cabeza.

    3) Noches y París, inevitable recordar a Van Gogh y este homenaje nocturno a los cafés y las noches de la ciudad luz:    



    4) La luna, Jaime Sabines.
    La luna se puede tomar a cucharadas  o como una cápsula cada dos horas. 
    Es buena como hipnótico y sedante 
    y también alivia 
    a los que se han intoxicado de filosofía. 
    Un pedazo de luna en el bolsillo 
    es mejor amuleto que la pata de conejo: 
    sirve para encontrar a quien se ama, 
    para ser rico sin que lo sepa nadie 
    y para alejar a los médicos y las clínicas. 
    Se puede dar de postre a los niños 
    cuando no se han dormido, 
    y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos 
    ayudan a bien morir (...)





    5) Más de la noche y la literatura: Woody Allen, Medianoche en París.


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