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  1. El Pollito Ninja*

    miércoles, 27 de noviembre de 2013




    Por :Daniel Estivens Corzo Ochoa. 9 años. (Soacha, Cundinamarca)

     
    Érase una vez un Pollito ninja que le gustaba pelear mucho y casi siempre ganaba, pero un día peleó con su enemigo el Oso, el pollito peleó y le ganó con un picotazo en el pie.

    Un día iba caminado por la calle y vio un laberinto, un letrero decía: Si entras tienes que pasar por seis pruebas. El Pollito decidió entrar, iba caminando cuando de repente se encontró un Tucán, el Tucán le dijo: Pollito, yo soy la primera prueba, si peleas conmigo te digo cuál es el camino a seguir; el Pollito peleó y le ganó porque le hizo zancadilla y el Tucán se cayó. ¿Cuál es el camino a seguir?, le preguntó el Pollito. El Tucán le respondió: Sigue el camino de agua. El Pollito caminó y cuando se dio cuenta se le apareció un Perro.

    El Perro le dijo: Pollito, yo soy tu segunda prueba. Si peleas conmigo te digo el camino a seguir. El Pollito peleó y le ganó porque le metió un puño en el estómago. El Pollito le preguntó: ¿Por dónde es el camino a seguir? El Perro le respondió: sigue el camino de arena.

    El Pollito siguió y unos metros adelante se encontró un Canguro. El Canguro le dijo: Pollito, yo soy tu tercera prueba, si peleas conmigo te digo el camino a seguir. El Pollito peleó y le ganó con un cabezazo en la espalda. Preguntó el Pollito: ¿Por dónde es el camino a seguir? El Canguro le respondió: Sigue el camino de cemento. El Pollito caminó y caminó y encontró tres pruebas. Un Ratón, un León y un Gato, le dijeron: si peleas con nosotros al tiempo te decimos donde queda la puerta. El Pollito peleó y les ganó con una patada triple. El Pollito preguntó: ¿Dónde queda la puerta? Los tres respondieron: sigue el camino de pasto. El pollito siguió el camino de pasto, el pollito caminó hasta que encontró la salida.

    El Polllito abrió la puerta y se encontró con sus siete rivales, el Oso, el Tucán, el Perro, el Canguro, el Ratón, el León y el Gato, ellos le dijeron: Pollito, ¿quieres ser nuestro amigo? El Pollito respondió: Sí, y vamos a vivir felices y nunca nos vamos a separar y colorín colorado estas peleas se han acabado.

    *Cuento ganador en la categoría 1 de la primera versión del Concurso Nacional  de Cuento RCN - Ministerio de Educación año 2007.
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  2. Oscar Wao; metáfora de la represión.

    martes, 12 de noviembre de 2013





    Por: Johansson Cruz Lopera
               @Johansson_Cruz

    Nota: Este texto se lee mejor escuchando: “Mataron al Chivo” de Antonio Morel y su orquesta.

    “La maravillosa vida breve de Óscar Wao” es una novela con cuerpo de mujer. ¡No cualquier mujer!, tiene el cuerpo de una mujer devoluptuosa, morena y de curvas que invitan a olvidar el freno: “Era La Tetúa Suprema. Sus tetas eran globos tan inverosímiles, tan titánicos, que provocaban en las almas generosas compasión por su portadora y hacían que cada varón en su proximidad reevaluara su triste vida (…) ese culo jalaba más que una junta de bueyes”. Esta novela del escritor dominicano Junot Díaz tiene ese vértigo que producen las “jevas” de su tierra, esa provocación, esa seducción que invita a terminar, a no despegarse.

    Es una novela que se deja maquillar con la vida de un nerd, fanático a la ciencia ficción, con ínfulas de escritor, con dos grandes tragedias en la vida, una como consecuencia de la otra: ser obeso y no lograr rapar con ninguna mujer. Un dominicano, obeso y nerd en Nueva Jersey. Todas las tragedias juntas representadas en una sola persona, de nombre Óscar. A través de él Junot Díaz cuenta la vida de una nueva generación hijos de inmigrantes latinos en los Estados Unidos: el racismo, la violencia, las fiestas, las oportunidades, el anhelo de ser cada vez más americanos y ese desapego de sus raíces en otras tierras, menos sofisticadas y deslumbrantes.

    Esa es la piel de la novela, pero debajo, en el fondo, se narra la historia nefasta de la Era Trujillo en República Dominicana. “Trujillo, uno de los dictadores más infames del siglo XX, gobernó la República Dominicana entre 1930 y 1961 con una brutalidad despiadada e impecable. Mulato de ojo de cerdo, sádico, corpulento: se blanqueaba la piel, llevaba zapatos de plataforma, y le encantaban los sombreros al estilo Napoleón”, así lo describe el autor en un pie de página que apoya la narración, al mejor estilo de Pamuk o Paul Auster.

    La narración va contando, con un acertado manejo del tiempo y del lenguaje, descarnado e irreverente, la historia de la familia, que comienza en Abelard Luis Cabral y termina en su nieto Óscar, el Óscar Wao que aún sigue pensando en el fukú que Trujillo dejó en su familia.

    Múltiples personajes van apareciendo a lo largo del relato, algunos mostrando el poderío que Trujillo tuvo en sus largos años de poder y personajes que sufren sin piedad los excesos de ese poder; muestra de todo lo podrido que vivió esta pequeña isla. Esta novela deja un dibujo, sencillo y profundo, del drama de una familia que sirve como espejo de muchas otras; una necesidad del autor por contar su versión de la historia apoyado en la literatura.

    En cualquier lugar del mundo una historia está por ser contada y esta novela es una cruzada contra el olvido de la violencia que dejó un dictador sobre una isla pequeña en el Caribe.

     
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